Las espinelas fueron un descubrimiento afortunado. Enredado entre los heptasílabos y endecasílabos de las liras y sonetos, a veces me faltaba una sílaba más para poder expresar alguna idea que no cabía en esas formas.

Queriendo seguir con el principio de ceñirme a composiciones estróficas para evitar que la poesía se me desborde y me inunde otros ámbitos de mi vida, encontré en la espinela el octosílabo que necesitaba, en diez versos que se acompañan unos a otros de una manera que funciona muy bien.

Aun he explorado poco esta composición y la reservo para aquellos momentos en que una lira pide algo más y una idea se viste de redondilla antes de que me haya dado cuenta.

Espinela 1

La vida es un chiste malo
que sabes cómo termina
por más que de medicina
te den jarabe de palo.
Amanecer, un regalo.
Anochecer, un mal sueño.
Crecer, y verse pequeño. 
Y reírse… mientras cuentas
cada día y lamentas
ser de tu tormenta el dueño.

14/02/21

Espinela 2

El hogar no es una casa.
El hogar son las personas
que habitan en las neuronas
de un cerebro que se abrasa
y se arruga, como pasa,
al calor mitocondrial.
Soy de fuego un animal
que a darte calor aspira
con el carbón que respira
en un abrazo invernal.

15/09/21