Balance de las sesiones de coaching del programa Vendo Luego Existo

«Cuando ya no somos capaces
de cambiar una situación,
el desafío es transformarnos
a nosotros mismos»
– Viktor E. Frankl
Muchas veces, entre amigos, con otros empresarios o con mis clientes, escucho decir: «la gente no cambia»; y observo como esta opinión se acepta sin discusión entre todos los que la escuchan. Sin embargo, durante las sesiones de coaching realizadas en el transcurso del programa Vendo Luego Existo, he sido testigo directo de la transformación radical que han experimentado los empresarios y emprendedores que han participado en este proyecto. Una transformación que ha mejorado sustancialmente sus oportunidades de negocio, su bienestar en el trabajo y su proyecto empresarial.
Crisis significa cambio, y en la actualidad estamos viviendo el momento de la historia de la humanidad en que de forma más acelerada se está transformando nuestro mundo, en todos los ámbitos: medioambiental, tecnológico y socioeconómico. Muchos de los participantes en las sesiones de coaching que he realizado en este programa se estaban enfrentando a esta transformación en los fundamentos de la economía y la gestión empresarial de una forma u otra: obsolescencia de las estructuras empresariales tradicionales, transformación de la situación competitiva, nuevos esquemas de liderazgo y gestión de los recursos humanos, y, sobre todo, una nueva mentalidad del cliente y el consumidor que ha revolucionado los procesos de venta, tanto entre negocios como para particulares.
¿Dónde empieza una venta? En las sesiones de coaching hemos trabajado basándonos en un modelo holístico del proceso comercial que contempla la actividad de vender como una dimensión que abarca a todas las acciones de una empresa, desde el diseño del producto hasta las gestiones administrativas. De esta forma hemos podido abordar problemas y bloqueos en áreas que tradicionalmente pueden parecer poco comerciales, pero que influyen de forma decisiva en la experiencia del cliente o en la capacidad de ofrecer una ventaja competitiva. Algunos de los participantes necesitaban mejorar su productividad y gestión de tareas para poder dedicar más tiempo a vender, o tenían que definir cual era su producto porque no transmitían una oferta claramente diferenciada de la competencia, o tenían que superar los bloqueos emocionales y las inseguridades que les impedían establecer relaciones efectivas con su mercado. Pero en la mayoría de las sesiones ha habido una pregunta que es la que ha provocado los resultados más sorprendentes…
¿Qué quieres vender? No qué estás vendiendo, o qué te compran tus clientes. Tony Robbins, uno de los mejores coaches del mundo, dice que no hay personas holgazanas, sino personas con objetivos mal definidos. En las sesiones de coaching del programa Vendo Luego Existo, uno de los trabajos más reveladores ha sido la definición del modelo de negocio deseado, han sido muchos los participantes que con este ejercicio han descubierto que habían entrado en rutinas con las que estaban orientando sus esfuerzos comerciales hacia productos que les aportaban poca rentabilidad o que dirigían a su empresa en el sentido contrario de sus objetivos estratégicos. Descubrir y definir sus objetivos comerciales ha supuesto en la mayoría de los casos una fuente de motivación natural que ha producido que, personas a las que al principio les resultaba muy difícil realizar acciones comerciales, hayan terminado siendo mucho más productivas como vendedores y disfruten mucho más desempeñando la actividad comercial.
Vendo-luego-existoEl coaching siempre se asienta sobre los principios de confidencialidad y respeto, pero el próximo miércoles 21 de octubre, varias de las personas que han participado en estas sesiones compartiran su experiencia con una presentación publica en la última jornada del programa. En esta práctica de presentación comercial, para la que se ha trabajado en las sesiones una mejora en las habilidades de comunicación en público, nos demostrarán la transformación que han experimentado durante este proceso y el aprendizaje realizado. La gente cambia, aun cuando cambiar es lo más difícil que puede hacerse, y el coaching facilita y acelera ese cambio. Algunas de las personas que van a exponer han transformado radicalmente su situación profesional, algunos han pasado de ser empleados a emprendedores, otros han conseguido reunir el valor de transformar radicalmente su modelo de negocio, y los hay que conseguido superar los bloqueos que les limitaban a la hora de vender. Todos han mejorado sus estrategias y técnicas de venta. Y el programa, impulsado por la iniciativa de Club TIXE, con el apoyo de la Diputación de Sevilla y el Ayuntamiento de Dos Hermanas, ha promovido esta transformación en un numeroso conjunto de empresarios y emprendedores de Dos Hermanas y otros puntos de la provincia de Sevilla que van a liderar una revitalización en el conjunto de la economía.
Me siento muy agradecido de haber podido contribuir facilitando muchas de estas transformaciones. Agradezco principalmente a los participantes su entrega y participación en este proceso, tan difícil y complejo. Espero poder mantener el vínculo y ver como muchos de los proyectos y nuevos modelos de negocio surgidos durante este proceso se desarrollan y alcanzan el éxito.

Las notas de final de curso

Treinta de junio. Terminando el primer semestre del año. Final del curso, basándonos en la tradicional distribución del tiempo que teníamos en la escuela (todavía me tengo que corregir a mí mismo muchos días cuando digo «el año que viene» refiriéndome a dentro de dos meses). ¿Cuáles han sido mis notas?

Para empezar, me doy cuenta de que ni siquiera sé cuáles son mis asignaturas. ¿En qué materias me había propuesto aprender algo este año? ¿Para aprobar qué exámenes tenía que estudiar y hacer los deberes? Al plantearme escribir esta reflexión, aprovechando lo oportuno del día, me he dado cuenta de que, desde que no sigo los patrones establecidos por la formación reglada, no me he puesto a mi mismo nunca unas asignaturas sobre las que trabajar, curso a curso. Al mismo tiempo, me percato de la poderosa herramienta que sería en sí misma esta forma de marcarme una estructura sobre la que planificar un desarrollo personal más constante, coherente a largo plazo y con unos objetivos estratégicos que generen sinergia entre sí.

¿Cómo sería si aquellos que ya hemos salido del patrón escolar nos propusiéramos, curso a curso, superar una serie de materias para ganarnos el «aprobado»? ¿Seríamos nosotros mismos capaces de autoevaluarnos? Reconozco que en mi caso, basándome en los conocimientos y capacidades que me aporta el coaching, me veo capaz de, técnicamente, desarrollar esa autoevaluación, que al mismo tiempo tanto se fomenta por parte de los nuevos paradigmas de aprendizaje. Pero comprendo que para la mayoría, y para mí mismo también, siempre será necesario algún tipo de ayuda externa para facilitar el compromiso con cada asignatura y aumentar la calidad de la evaluación. A fin de cuentas, ¿no es eso para lo que está el coaching, en cierta manera? Como yo mismo digo, el coaching ese acompañamiento en el proceso de descubrimiento de nuestra propia grandeza.

Este verano, entre tantas otras cosas, me tomaré un tiempo para reflexionar sobre cuáles podrían ser esas asignaturas para el próximo curso. Como referencia tengo varios sistemas o paradigmas sobre los que orientarme. De Covey puedo tomar las cuatro dimensiones personales: física (adelgazar, dormir mejor, alimentación consciente…), mental (menos depresión y más optimismo, menos estrés y más respiración, y mucho aprendizaje, más todavía…), social (más amigos, más relaciones y algunas relaciones más, no muchas, en las que profundizar de verdad, aprender a abrirme emocionalmente más a las personas que me rodean…) y espiritual (más meditación, más taoísmo, tal vez empezar a probar el yoga, y sobre todo, escribir más…).

Sólo con con el paradigma de Covey, ya tengo la estructura troncal del curso bien nutrida. Algunas optativas podrían tener que ver con mejorar mi desempeño como coach y como empresario, trabajar de forma mucho más consciente mis finanzas, desarrollar mi potencial como formador…

¿Yo qué sé? Apenas acaba de empezar el verano. Sólo sé que el año que viene, el treinta de junio, me encantaría tener mis notas y ver en qué asignaturas suspendo y dónde he conseguido una matrícula de honor.

Siete pasos para la felicidad

Esta tarde he vuelto al Aula de la Experiencia de Los Palacios y Villafranca para realizar un taller de coaching titulado Siete pasos para la felicidad.

El curso pasado participé por primera vez con una conferencia de introducción al coaching. La experiencia fue muy satisfactoria, y durante este curso he participado tanto en el Aula de la Experiencia de Los Palacios como en la de Utrera con dos cursos: Educación Emocional y Ética del Mundo Contemporáneo, respectivamente.

El Aula de la Experiencia es un programa de la Universidad de Sevilla para acercar la Universidad a los mayores que por diversos motivos no tuvieron la posibilidad de acceder a los estudios universitarios, como sucedía habitualmente cuando se veían forzados a empezar a trabajar desde muy jóvenes. El objetivo no es tanto conseguir una formación universitaria formal como desarrollarse culturalmente, pero siempre se destaca el orgullo que supone para ellos poder presumir de ser universitarios.

Personalmente, con el trabajo con ellos aprendo mucho. Tienen un interés enorme por aprender, pero puedes encontrarte al mismo tiempo con grupos muy heterogéneos. Se implican al máximo y participan. Al mismo tiempo son muy agradecidos y te transmiten su satisfacción y entusiasmo.

En taller de hoy hemos explorado el concepto de la felicidad desde los paradigmas en que se trabaja en el coaching, concebida como acción, como algo que es creado y puede ser desarrollado desde la consciencia.

Ésta es la presentación que he utilizado en el curso.

Yo soy… lo que yo creo

Yo soy lo que yo creoLeía esta mañana en una cita de Wayne W. Dyer que las dos palabras más importantes que se pueden decir son «yo soy», porque lo que venga detrás nos dará forma con mayor fuerza que cualquier otra influencia que pueda provenir de nuestro entorno.

En muchas ocasiones, pasamos por alto la verdad tan profunda que se esconde en la reflexión anterior, la capacidad que tenemos de definirnos con nuestro lenguaje interior, con lo que nos decimos a nosotros mismos. Yo que estoy constantemente expuesto a mensajes positivos e historias de personas que demuestran la capacidad que tenemos todos de superar nuestras barreras con agallas y determinación, me descubro a mí mismo en muchas ocasiones enviandome mensajes inútiles, limitantes e incapacitantes.

Pero todavía es peor lo que descubro casi a diario en muchas personas que no han aprendido aún a reconocer el poder que tienen para redefinirse a sí mismas. Cuando un jóven me dice que él es muy mal estudiante, me cuesta mucho hacer que se separe de esa creencia, aunque sólo sea un momento para verla desde fuera, porque su identidad se ha fraguado con ella. Es el mismo mensaje con el que le han estado martilleando desde que es pequeño.

Todos tenemos «yosoys» escondidos por distintos rincones de nuestra mente y que resulta muy difícil sacar a la luz. A veces, es más productivo quitarles espacio creando las definiciones sobre las que construir positivamente nuestra identidad.

Porque en definitiva, yo soy lo que yo creo. Yo soy tanto mis creencias como mis creaciones. Y lo mejor es que tengo la capacidad de influir sobre ellas y elegirlas.

Hoy voy a compartir contigo tres definiciones sobre las que quiero reforzar mis valores, mis creencias y mi identidad.

Yo soy José Arahal, una edición limitada de ser humano, con una posición concreta en el universo y la capacidad de influir en todo él con mi movimiento consciente.

Yo soy coach, acompaño a otras personas en un camino en el que descubren su propia grandeza, dando a luz a una renovada versión de ellas mismas.

Yo soy poderoso, puedo determinar mi propio futuro con mis elecciones y actos conscientes y tengo la capacidad de producir y ofrecer valor a toda la humanidad.

Y tú, ¿cuáles son tus tres «yosoys»?

¿Qué cambia cuando un año cambia?

Hoy amanece por primera vez en 2014.

Ayer anocheció por última vez en 2013.

Anoche, en familia, entre viandas y copas, compartía una reflexión, una pregunta: ¿qué es lo que cambia cuando cambia un año? ¿Qué diferencia hay entre ayer y hoy? ¿Entre los postres de nochevieja y la copa de champagne de año nuevo? ¿Qué cambia entre el último segundo de 2013 y el primero de 2014?

Para una planta o un animal, es otra noche más de invierno superada, sobrevivida. Para el universo, que la insignificante gota de hierro fundido en la que vivimos haya dado otra vuelta más a esta estrella mediana, del montón, a la que llamamos «astro rey», no parece afectarle demasiado. El devenir de los acontecimientos que, sucediéndose unos tras otros, forman ese etéreo fantasma al que llamamos tiempo, sigue su curso impertérrito.

Y, sin embargo, algo se mueve dentro de nosotros cuando, en nuestra imaginación compartida, cambiamos un número, para dejar de vivir en un pasado e irrecuperable 2013 e introducirnos en un nuevo y por estrenar 2014.

Nada cambia y, al mismo tiempo, todo cambia.

Nuestra corteza cerebral que, superando nuestros primitivos y salvajes cerebros heredados, nos ha cubierto de un manto de abstracción racional, crea mundos en nuestra imaginación para vivir en ellos. 2014 es uno de esos mundos, un territorio inexplorado, con un potencial infinito. 2014 es una utopía, una promesa. Porque no se puede vivir en un número, aunque nuestra vida se sirva de ellos para cubrir la humana necesidad de poner orden en un mundo de caótica incertidumbre.

Y, sin embargo, ¡qué imprescindible y necesaria es esta renovación anual! Nos hace falta sacudirnos un año pasado para mirar adelante con ilusión renovada y hacer de este nuevo ciclo un ideal, un sueño por conseguir, un objetivo que guíe nuestros pasos.

Nada ha cambiado en esta pasada noche, excepto dentro de nosotros mismos, donde nos hemos hecho la promesa de darle una vuelta más a esta estrella que, día tras día, noche tras noche, marca los ritmos de los tiempos, las rutinas y los ciclos de una humanidad que afronta de nuevo el reto de hacerse dueña de su tiempo y ser capaz de acercar un poco más los ideales de nuestra imaginación a las realidades de nuestro mundo.

Te auguro un año lleno de vida, libertad, felicidad y amor.