Viaje al optimismo, Km.0 – Cualquier tiempo pasado fue peor

Esta pasada Navidad me han hecho un buen regalo: el último libro de Eduardo Punset, Viaje al Optimismo. Ha sido un acierto, porque más tarde o más temprano hubiera acabado haciéndome con él para añadirlo a la colección. Pero es que un libro siempre es un acierto como regalo. Por una parte, pocos regalos pueden ofrecer tanto con tan poco, y por otra, es un regalo que halaga a quién lo recibe, pues es un reconocimiento de su inteligencia y cultura.

Ya son varios los libros de Punset que tengo en la estantería de honor, al alcance de la mano todos los días, por si en algún momento quiero consultar algo o dar un paseo al azar por sus páginas, que tan bien se prestan a ello. Hoy he empezado este libro, y a valido la pena pararse a escribir porque no puede comenzar con un mensaje mejor.

Cualquier tiempo pasado fue peor.

Si hacemos el esfuerzo de separarnos de nuestra cotidianeidad y nuestra individualidad, seremos capaces de ver que la humanidad no ha dejado de avanzar en valores, capacidad y resultados desde sus orígenes. Pero, es cierto que, en nuestros días, pesan muchas contradicciones del ser humano consigo mismo y con la naturaleza en la que vive, que se traducen en crisis a distintos niveles.

Y, sin embargo, nos sobran razones para pensar en un futuro mejor.

Iré compartiendo reflexiones sobre esta lectura durante los próximos días, si alguno de vosotros también ha leído este libro, me gustaría conocer vuestras opiniones.

Escuchar a un corazón traicionero

Hace muchos años, a mis doce o trece años, leí El Alquimista, novela de Paulo Coelho, por recomendación de uno de los mejores profesores que he tenido. Fue uno de los libros más importantes de mi vida, pero prácticamente había olvidado el argumento y sólo había quedado el poso de la sabiduría, transformada por el tiempo y las experiencias durante todo este tiempo.

O Quarto Elemento da AlquimiaHace poco volví a leerlo y fue un descubrimiento sorprendente lo pertinente y actual que me resultaba. Con los años, la visión sobre la misma historia ha sido muy diferente, y el aprendizaje mucho mayor.

Comparto un fragmento que me resultó especialmente interesante:

-Mi corazón es traicionero -dijo el muchacho al Alquimista cuando pararon para dejar descansar un poco a los caballos-. No quiere que yo siga adelante.
-Eso es una buena señal -respondió el Alquimista-. Prueba que tu corazón está vivo. Es natural que se tenga miedo de cambiar por un sueño todo aquello que ya se consiguió.
-Entonces, ¿para qué debo escuchar a mi corazón?
-Porque no conseguirás jamás mantenerlo callado. Y aunque finjas no escuchar lo que te dice, estará dentro de tu pecho repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo.
-¿Aunque sea traicionero?
-La traición es el golpe que no esperas. Si conoces bien a tu corazón, él jamás lo conseguirá. Porque tú conocerás sus sueños y sus deseos, y sabrás tratar con ellos. Nadie consigue huir de su corazón. Por eso es mejor escuchar lo que te dice. Para que jamás venga un golpe que no esperas.

Mente... CorazonSi donde pone corazón decimos mente, veremos que sirve igualmente. Desde la perspectiva del coaching, el corazón sería la mente inconsciente, la parte sumergida del iceberg de nuestro pensamiento. Lo más importante de este texto es que nos explica de una forma muy clara que la solución no es dejarse llevar por el corazón, sino escucharlo y entenderlo, porque él siempre querrá salirse con la suya.

Este corazón sería la mente animal a la que Eduardo Punset hace referencia cuando habla de que nuestro cerebro ha evolucionado para sernos útiles hace 20.000 años, protegiéndonos de las amenazas de una vida salvaje prácticamente inmutable, pero que en un mundo en constante cambio, ofrece unas limitaciones y carencias importantes.

En conclusión, escucharse a uno mismo es importantísimo, pero no tanto para hacerse caso, sino para vernos venir y no sentirnos traicionados por nosotros mismos.