Los tres pilares de Tony Robbins

Si quieres ser cocinero, a lo mejor tienes como referencia a Adriá o a Berasategui. Si quieres ser deportista puedes tomar ejemplo de Nadal, o de jugadores de equipo como Xavi o Casillas. Si quieres ser empresario, puedes seguir los pasos de personas como Bill Gates o Nick Swinmunr, aunque tenemos también algunos ejemplos más próximos como Amancio Ortega o José María Castillejo. Pero ¿y si quieres ser coach?

Para mi (y sé que para muchos otros coaches) Tony Robbins es una de las principales referencias en las que podemos basarnos. Buscando más información sobre él encontré este vídeo, que creo que puede ser de enorme utilidad para los que quieren tener una idea un poco más clara de sobre qué va esto del coaching.

Por mi parte, estoy completamente de acuerdo con el contenido y propósito de este mensaje. Y como no hace falta volver a inventar la rueda, sólo quiero resumirlo para que así nos pueda ser de mayor utilidad a todos.

Los tres pilares para conseguir lo que quieres:
1º.- Enfocarte en una visión clara y atractiva de lo que quieres.

Tan atractiva que tire de ti, en vez de tener que empujarte tú mismo.
2º.- Consigue las mejores estrategias, herramientas y mentores.
El mejor mapa y el mejor mentor que te ayude a no perderte por él.
Imita a las personas de éxito, mira que hacen los mejores y hazlo tú mismo.
3º.- Resolver tus conflictos internos.
Identifica tus conflictos, declara lo que son y decide qué es importante hoy.
Alinea tu vida con tus valores reales y entra en acción. 
– Tony Robbins

Si este mensaje ha suscitado en ti el deseo de mejorar, entra en acción, puedes buscar más información, ver más vídeos, leer libros. Pero permíteme que te tienda mi mano y te ofrezca la posibilidad de contactar conmigo, si vivimos cerca podemos quedar a tomar un café, si no, puedes escribirme un correo electrónico. Si estás motivado, puedes realizar una primera sesión de coaching, con la garantía de que si no te satisface no tienes que pagarla.

Siempre tendrás la opción de seguir igual, pero ¿qué precio estás pagando por no cambiar ahora?

Viaje al optimismo, Km.0 – Cualquier tiempo pasado fue peor

Esta pasada Navidad me han hecho un buen regalo: el último libro de Eduardo Punset, Viaje al Optimismo. Ha sido un acierto, porque más tarde o más temprano hubiera acabado haciéndome con él para añadirlo a la colección. Pero es que un libro siempre es un acierto como regalo. Por una parte, pocos regalos pueden ofrecer tanto con tan poco, y por otra, es un regalo que halaga a quién lo recibe, pues es un reconocimiento de su inteligencia y cultura.

Ya son varios los libros de Punset que tengo en la estantería de honor, al alcance de la mano todos los días, por si en algún momento quiero consultar algo o dar un paseo al azar por sus páginas, que tan bien se prestan a ello. Hoy he empezado este libro, y a valido la pena pararse a escribir porque no puede comenzar con un mensaje mejor.

Cualquier tiempo pasado fue peor.

Si hacemos el esfuerzo de separarnos de nuestra cotidianeidad y nuestra individualidad, seremos capaces de ver que la humanidad no ha dejado de avanzar en valores, capacidad y resultados desde sus orígenes. Pero, es cierto que, en nuestros días, pesan muchas contradicciones del ser humano consigo mismo y con la naturaleza en la que vive, que se traducen en crisis a distintos niveles.

Y, sin embargo, nos sobran razones para pensar en un futuro mejor.

Iré compartiendo reflexiones sobre esta lectura durante los próximos días, si alguno de vosotros también ha leído este libro, me gustaría conocer vuestras opiniones.

Educación en valores morales

Hace un par de sábados estuve en el X Encuentro de Voluntariado de Proyecto Hombre Andalucía. Desde hace pocos meses colaboro en un programa de orientación laboral en Proyecto Hombre Sevilla, una ONG que ayuda a superar los problemas de adicciones a las drogas tanto a los toxicómanos como a sus familias. Mi colaboración es pequeña y se limita a la orientación profesional para aquellas personas que están en las últimas etapas del proceso terapéutico, pero me enorgullece forma parte de un proyecto que se demuestra cada vez más eficaz en la solución de una de las principales enfermedades sociales que nos afectan, más o menos directamente. Esta eficacia se debe a una metodología que se enfoca en el crecimiento personal y el aprendizaje, orientados a la formación de una persona autónoma que se relacione con la sociedad de forma proactiva y responsable.

En este Encuentro, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Manuel Segura Morales, Doctor en Ciencias de la Educación con una amplia experiencia en el trabajo con delincuentes jóvenes residentes en centros de menores. La ponencia no tuvo desperdicio. Entre una multitud enorme de anécdotas con una clara intención didáctica, Manuel Segura fue levantando una teoría de la educación en valores morales impecable, que resumiré a continuación.

La educación, entendida como la formación de personas, de seres humanos que participen eficazmente en la sociedad, se basa en tres aspectos: aprender a pensar (en lo que se incluye aquello sobre lo que pensar, es decir, las matemáticas, la historia, los idiomas…), controlar las emociones (saber leer las emociones de los demás y saber escribir o expresar las propias) y el crecimiento moral. Los dos primeros aspectos son inútiles e incluso perjudiciales sin el tercero. En uno de los ejemplos comentaba que la formación en habilidades sociales para delincuentes produce delincuentes hábiles.

Los valores, según las teorías de Piaget y Kohlberg, se aprenden en distintas etapas. Citando un artículo de Manuel Segura de 2006:

“…sólo se puede hablar de conciencia moral cuando ésta es asumida voluntariamente y no obedece a imposiciones externas. Es decir, el crecimiento moral es un crecimiento progresivo en autonomía. Ese crecimiento se va haciendo por 6 etapas o estadios, que son universales para hombres y mujeres de todas las culturas.”

Estos seis estadios son:

1. Moral heterónoma: el niño pequeño no sabe lo que está bien ni mal y la moral le es impuesta desde fuera. Quienes no pasan de este nivel, de mayores son delincuentes, hacen lo que quieren hasta que alguien les pone límites.

2. Egoísmo mutuo: el niño, algo más grande, aprende a jugar con reglas, la reciprocidad absoluta es la norma principal. Son muchos los adultos los que se quedan en este nivel: si no me invita no le invito, a las buenas soy muy bueno pero a las malas…, arrieritos somos…

3. Expectativas interpersonales: el adolescente, con un enorme deseo de ser aceptado por el grupo, se anticipa a las normas. Pero se anteponen unos grupos frente a otros, los amigos respecto a la familia, por ejemplo, sin llegar a un equilibrio en la complejidad de las relaciones sociales.

4. Responsabilidad y compromiso: la madurez moral llega con la aceptación voluntaria de unas leyes y deberes para el mantenimiento de las estructuras sociales. En este estadio, el adulto comprende que todos tenemos deberes. Aquí se quedan la mayoría de las personas.

5. Derechos humanos: la madurez moral completa se alcanza cuando se reconoce que los derechos de vida y libertad son propios de toda persona y se actúa en consecuencia, haciendo todo lo que se pueda para ayudar a que así sea. Éste es el estadio moral en que una persona se compromete a cambiar el mundo.

6. Todos somos iguales: reconocernos a todos como iguales en el sentido de sentirnos hermanados con toda la humanidad, aplicando la “regla de oro”, de forma que hagamos por toda persona lo que nos gustaría que hicieran por nosotros. Muy pocos han llegado a este estadio, algunos conocidos serían Gandhi, Teresa de Calcuta o Luther King, pero son más las persona anónimas que viven plenamente entregadas a hacer lo que pueden por ayudar a los demás.

Os dejo aquí un vídeo en el que explica esto mismo, aunque con algunos ejemplos y anécdotas menos de los que compartió con nosotros en la conferencia.

Fue una suerte poder asistir a la conferencia de este octagenario más lleno de entusiasmo y proyectos que muchos profesores con la mitad de años. Mi experiencia como voluntario en Proyecto Hombre está siendo muy positiva, y animo a cualquiera que quiera seguir creciendo moralmente a comprometerse en el cambio del mundo, en la medida de sus posibilidad.

Por último, felicitar a Proyecto Hombre Sevilla por su reconocimiento en los premios Protagonistas de ABC Radio.

El coaching según uno de mis profesores

Hoy he tenido conocimiento a través del blog de IEC de que unos compañeros del Master de Coaching de Barcelona han creado una revista digital: Crearte Magazine. La revista es un compendio de artículos sobre coaching y terapias coadyuvantes. De este primer número, me han gustado especialmente los artículos sobre coaching social y el autorretrato, que junto a los otros se pueden encontrar en el blog de la revista.

El autorretraro es una entrevista a uno de los profesores de mi Master en Coaching: Vicente Marrama. Reproduzco aquí un fragmento con su visión sobre el coaching.

¿Qué es el coaching?

Es un entrenamiento vital que te apoya para clarificar tus objetivos en la vida y te impulsa a llevarlos a cabo.

El coach está contigo en ese proceso de cambio, en ese viaje desde tu situación presente a tu situación deseada.

Un viaje que mejorará tu autoconocimiento y tu autoestima.

¿Qué no es el coaching?

El coaching no es terapia, ni consultoría. Es un entrenamiento.

¿Qué diferencia el coaching de la psicología y de la consultoría?

Tanto un psicólogo como un consultor dicen a sus clientes lo que tienen que hacer y cómo. Les instruyen. Un coach pregunta, hace descubrir y consigue que sus clientes sean conscientes de la situación y tomen sus propias decisiones.

Creo que no se puede definir mejor la gran diferencia que distingue a un coach de otro tipo de profesionales. Yo suelo decir mucho que el coach nunca da consejos. El coach aporta un método para que el cambio personal u organizacional sea más fácil y más rápido, pero no aporta soluciones prefabricadas para su aplicación inmediata.

Desde aquí envío mis ánimos a los compañeros de Barcelona para que sigan con este proyecto.

Cartas desde China – Raíces, viajes y retorno

Hoy escribo para presentar y responder a la vez. Para presentar un blog muy personal, de una amiga que está en China desde hace varios años, aprendiendo chino a la vez que, como cada uno de nosotros, aprende a vivir y a conocerse mejor. Pero también aprovecho para responder, me traigo aquí un comentario que estaba escribiendo en su blog que estaba quedando “demasiado largo” para ser un comentario.

Su blog, Cartas desde China, está lleno de anécdotas, cultura y curiosidades de un país que es un mundo en sí mismo. Pero sobre todo está lleno de viajes, viajes que de la mano de su pluma y sus fotografías nos conducen a la China más ancestral, de la que aún sobreviven rasgos y costumbres descubiertos en las aldeas rurales que viajan a la deriba en los océanos de tierra que separan a ciudades de proporciones colosales.

Ayer mismo, volvió a compartir sus pensamientos con todos los amigos que la seguimos en la distancia. Viajar era la palabra titulaba el post, y en él profundizaba en raíces antropológicas para proponernos su punto de vista sobre la naturaleza humana. Recomiendo su lectura completa, enlazo aquí, pero traigo un fragmento para anclar el comentario que quería hacerle.

“La gente sigue echando raíces como los árboles, limitando su campo de visión a lo que pasa alrededor de sus raíces, y su campo de vida a una rutina idéntica diaria, en la que el único verde es el de las hojas que alcanza a ver, y el único azul es el del trozo de cielo que le tocó encima. Beber, comer y dormir son ya sólo un reflejo casi automático, y el valor de las cosas importantes se ahoga en un mar de obligaciones autoimpuestas, a veces inconscientemente, casi siempre innecesarias, y a la vez consideradas de obligado cumplimiento.”

Viajar no es acto exclusivo de nuestra especie, la migración es una naturaleza compartida con muchos animales. Pero se puede decir que está en nuestra naturaleza. Sin embargo, el ser humano “abandonó el paraíso” hace mucho. Nuestra naturaleza ya sólo es un reflejo de los animales que fuimos y la cultura (en su sentido más antropológico y holístico) lo define todo: nutrición, hábitat, relaciones y el propio acto de viajar.

Pero, por más que nos hayamos esforzado en aparentar lo contrario, seguimos formando parte de la naturaleza, y ella de nosotros. Uno de los conceptos taoístas de mayor relevancia es el de retorno. Cada día en sí mismo es un viaje hacia fuera de nosotros mismos. Y cada día sería bueno (yo aún tengo mucho que mejorar en esto) realizar la práctica espiritual de retornar al interior de nosotros mismos y conectar con nuestra más profunda naturaleza.

Sin embargo, creo que cada persona puede tener su propia “naturaleza”. Podemos encontrarnos personas-árbol, con profundas raíces, sólidas y robustas, generosas en la sombra y dispuestas a entregar su propia leña par darnos calor; personas-pájaro, migrantes despegadas de la tierra, formando bandadas para hacer resistencia al viento y buscando humedales para descansar brevemente antes de reemprender el vuelo; personas-río, frescas y renovadas continuamente, abiertas como los valles que forman, que generan vida a su alrededor. Posiblemente, cada persona tenga su propia naturaleza y sea diferente la forma de retornar a la misma y de descubrir el sentido de su vida en ellas.

La mayor aspiración de vida en sociedad sería darnos los espacios y oportunidades para desarrollar cada uno nuestra naturaleza personal en respeto ecológico con las naturalezas de los demás.

Me alegra que mi amiga pueda estar descubriendo su propia vida en sus viajes. Y estoy seguro de que muchos se reconocerán en sus palabras. Desde aquí, mis ánimos a que siga compartiendo con nosotros sus experiencias y pensamientos.

Tus amigos, respetando tu naturaleza, seguiremos esperando tu retorno.